
![]() - Carlos
Garzón Noboa (Quito, 1972) alcanza en "Oficio del
paria", momentos de deslumbrante lirismo. Ya en su poética
identifica los trabajos del abandonado con las tareas de la poesía:
"es el inútil oficio del paria/ que, en silencio,
remienda este poema". - Un eco
remotamente bíblico, de imprecación e intensidad
luminosa en su propósito de religare a través
de la palabra, se resignifica en los poemas de Carlos Garzón
Noboa: ¿Cuáles son las motivaciones que te llevaron a escoger los poemas que seleccionaste para LA VOZ HABITADA?
¿Cómo empezaste a escribir y cuándo se dio el paso de principiante a trabajar de manera formal tus textos? El gusto por la poesía se fue fraguando desde el colegio de una de una forma natural como si toda mi vida hubiera sido una preparación para acceder a la poesía o a la pintura, con obras y textos que quizás siempre sean los de un principiante porque siempre al escribir algo nuevo me siento a ciegas frente al destello de un lienzo o de una hoja en blanco. ¿Qué temas trabajas con mayor frecuencia en tu poesía? Yo no escojo los temas, sino al contrario los temas me escogen a mí, pero dichos temas me llegan de una forma muy velada, apenas visibles o audibles, esos temas casi no tienen voz ni rostro, hasta que poco a poco van adquiriendo sustancia y esencia, voy hallando, con mucho sacrificio, el molde donde vivirán, aunque el cuerpo del poema sea de la misma sustancia con que están hechos los sueños ¿Qué necesitas para escribir un poema? Un estado de conciencia alerta a la más mínima señal que me indique un camino que por lo general es el errado, entonces me toca regresar al principio y esperar una nueva señal. Definitivamente se necesita mucha paciencia. ¿Qué consideras que los siete autores de este libro tienen en común y qué de diferente para juntarse en un proyecto conjunto? Quizás sea una sensibilidad común frente al mundo en que estamos, una introspección en busca de quién sabe qué! Creo que estamos más llenos de preguntas que de respuestas.
(Entrevista por Lucia Lemos a Carlos Garzón Noboa, 2008) |
![]()
ESCRITO EN LA ARENA Me repugna la compañía
de los débiles: Yo, la sed insaciable, el
extranjero, Quien tenga pies de hierro
CIMA DEL SUEÑO Del céfiro, Abajo, ¿Cómo no haber
intentado enjaular aquel destino, Ascendamos también
nosotros:
AQUELLA AVE DE LA VOZ Sembrada por mis labios, A pesar del oficio, la Escritura
no basta: El fuego afila sus guadañas, Cae una lágrima
HERÁLDICA ¿Hacia qué miserables
campos del honor
SAGA Sin Reino,
|
|
|