- Carlos Garzón Noboa (Quito, 1972) alcanza en "Oficio del paria", momentos de deslumbrante lirismo. Ya en su poética identifica los trabajos del abandonado con las tareas de la poesía: "es el inútil oficio del paria/ que, en silencio, remienda este poema".
Pero es Heráldica el texto que expresa de modo mas cabal la grandeza y la penuria del escritor: "¿Hacia que miserables campos del honor/ nos aventuramos los poetas?" Se pregunta, con esa desvalidez y al mismo tiempo ese toque "de gracia y de misterio", que David Ledesma atribuía al escritor.
Ciertos textos breves, ligados al tema fundamental de la producción poética, son de lo más logrado que Garzón haya escrito, como este, de fuertes connotaciones bíblicas: "Señor,/ incendia con tu voz/ la zarza del poema." Hay como un eco de poetas de distintas épocas, que sienten la poesía como revelación. Resulta, asimismo, sumamente atractiva la percepción de esos procesos agónicos en los que los creadores parecen sentir una total impotencia ante la escritura, como lo captamos en Saga: "Sin Reino, /me exilio/ en el silencio."
(Jorge Dávila Vázquez)

- Un eco remotamente bíblico, de imprecación e intensidad luminosa en su propósito de “religare” a través de la palabra, se resignifica en los poemas de Carlos Garzón Noboa:
"Señor,
incendia con tu voz
la zarza del poema".

 

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¿Cuáles son las motivaciones que te llevaron a escoger los poemas que seleccionaste para LA VOZ HABITADA?

Fueron seleccionados de acuerdo con la idea, quizás errada, de que eran los textos con un nivel aceptable de rigurosidad, que siempre he aplicado a mis textos, tomando en cuenta que la opinión del creador a veces no coincide con la del lector.

¿Cómo empezaste a escribir y cuándo se dio el paso de principiante a trabajar de manera formal tus textos?

El gusto por la poesía se fue fraguando desde el colegio de una de una forma natural como si toda mi vida hubiera sido una preparación para acceder a la poesía o a la pintura, con obras y textos que quizás siempre sean los de un principiante porque siempre al escribir algo nuevo me siento a ciegas frente al destello de un lienzo o de una hoja en blanco.

¿Qué temas trabajas con mayor frecuencia en tu poesía?

Yo no escojo los temas, sino al contrario los temas me escogen a mí, pero dichos temas me llegan de una forma muy velada, apenas visibles o audibles, esos temas casi no tienen voz ni rostro, hasta que poco a poco van adquiriendo sustancia y esencia, voy hallando, con mucho sacrificio, el molde donde vivirán, aunque el cuerpo del poema sea de la misma sustancia con que están hechos los sueños

¿Qué necesitas para escribir un poema?

Un estado de conciencia alerta a la más mínima señal que me indique un camino que por lo general es el errado, entonces me toca regresar al principio y esperar una nueva señal. Definitivamente se necesita mucha paciencia.

¿Qué consideras que los siete autores de este libro tienen en común y qué de diferente para juntarse en un proyecto conjunto?

Quizás sea una sensibilidad común frente al mundo en que estamos, una introspección en busca de quién sabe qué! Creo que estamos más llenos de preguntas que de respuestas.

 

(Entrevista por Lucia Lemos a Carlos Garzón Noboa, 2008)

 

Carlos Garzón Noboa

 

 

SELECCIÓN POÉTICA

 

ESCRITO EN LA ARENA

Me repugna la compañía de los débiles:
comunes aves para cielos tan altos,
pequeñas bocas para senos tan grandes.

Yo, la sed insaciable, el extranjero,
fatigo los desiertos persiguiendo un oasis
y arrastro serpientes atadas a mi voz.

Quien tenga pies de hierro
que abandone sus sandalias y me siga:
MI SUDOR INCENDIA LOS CAMINOS.

 

CIMA DEL SUEÑO

Del céfiro,
el humo se defiende en espirales,
mientras piadosas manos enlazadas con el cielo
apaciguan los astros.

Abajo,
sobre un nido de rocas,
desdichados amantes que ardieron al marcharse
vislumbran con sosiego el vuelo hacia otros cuerpos de sus almas migratorias.

¿Cómo no haber intentado enjaular aquel destino,
cuando soñamos que unas aves muy diáfanas,
ajenas al clamor de sus celestes celadores,
se perdían en la noche?

Ascendamos también nosotros:
los amados, los siempre solos,
hasta esos nevados lechos de nuestros amantes que se fueron
y descansemos al lado de quienes todavía duermen.

 

AQUELLA AVE DE LA VOZ…

Sembrada por mis labios,
la vid de las palabras se marchita.

A pesar del oficio, la Escritura no basta:
será ceniza, mas ¿tendrá sentido?

El fuego afila sus guadañas,
mientras mi voz emigra hacia el Silencio.

Cae una lágrima
en el jardín de los incendios.

 

HERÁLDICA

¿Hacia qué miserables campos del honor
nos aventuramos los poetas?
¿A quién legaré la espada de mi lengua,
si todas sus conquistas las recuerdo amargas?
¿Qué vano emblema coronará mi lápida,
ahora que sobre el crisol de la página
el oro retorna al cilicio de los óxidos?
¿Exhumará la memoria cualquier vestigio,
alguna ínfima certeza,
o, si al nacer de los labios de la ausencia,
lo que perdure no sea más que el silencio
iluminando estas líneas cuando muera?

 

SAGA

Sin Reino,
me exilio en el silencio
y canto.

 

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