
![]() - Carmen
Inés Perdomo (Esmeraldas, 1973), en "Cánticos
de invierno", peregrina a través de la noche, el
mar, la vegetación, el universo, tras una palabra
destruida entre los labios y, a la vez, en pos de si misma,
su cuerpo y sus deseos: "me desboco entre tus labios".
- Una multiplicidad
controlada pero de trazo pessoiano y formulación personal
recorre los poemas de Carmen Inés Perdomo Gutiérrez,
en particular de su "Cánticos de invierno".
¿Cuáles son las motivaciones que te llevaron a escoger los poemas que seleccionaste para LA VOZ HABITADA?
¿Cómo empezaste a escribir y cuándo se dio el paso de principiante a trabajar de manera formal tus textos? Creo que el esbozo de mi poética empezó en mi infancia cuando la imaginación juega con la realidad y se desvanece en metáforas inocentes de la adolescencia, para luego manifestarlo en un compromiso de vida, único e inseparable. ¿Qué temas trabajas con mayor frecuencia en tu poesía? Los temas que trabajo con mayor
frecuencia en mi poesía es el silencio en toda su extensión,
el silencio del alma, recuerdos, nostalgias en esas palabras
perdidas en la memoria con rastros y rostros de ceniza, ramalazos
de olvido pero siempre con un ¿Qué necesitas para escribir un poema? Un lugar tranquilo silencioso con muchos libros que hablen de literatura, pero antes me enfrento a un yo interno que siempre se vincula a un otro y se refleja en el lenguaje traducido en poema. ¿Qué consideras que los siete autores de este libro tienen en común y qué de diferente para juntarse en un proyecto conjunto? Creo que tenemos en común es el amor a LA PALABRA como imágen y expresión, que mueve sentidos y búsquedas de cada uno de los que integramos LA VOZ HABITADA y lo diferente, puede ser el estilo poético que cada uno desarrolla en el trabajo literario (Entrevista por Lucia Lemos a Carmen Inés Perdomo, 2008) |
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CÁNTICOS DE INVIERNO Como una gran fogata, Viene mi nostalgia: Llevas en los párpados Como gotas Mis alas frágiles, Son turbios los rincones del crepúsculo. Una mentira
OTOÑAL I Vuelve el cálido céfiro II Observé al sol desplomarse III No retrasé el destino IV Hojas caen V Salvé su halo
RETORNO Huyen agónicas por el atardecer. Vibran sus cuerpos sobre la espuma. Se detienen en el último rayo. Besan el mar con sus alas. Se deslizan sobre la arena desnuda. Revolotean bajo la lluvia. Dejan sobre el silencio un trino inexplicable.
SIMIENTE Brotan pétalos, La tempestad de la floresta Entre relámpagos de
sangre, La noche persiste en el rocío.
SENTENCIA Invento tu piel, Hoguera, La muerte me diluye en tu
cuerpo. |
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