- Carmen Inés Perdomo (Esmeraldas, 1973), en "Cánticos de invierno", peregrina a través de la noche, el mar, la vegetación, el universo, tras “una palabra destruida entre los labios” y, a la vez, en pos de si misma, su cuerpo y sus deseos: "me desboco entre tus labios".
Su lirismo esta saturado de naturaleza, por eso, para ella la palabra poética es "agua susurrante". En su obra, como en la de algunos de sus compañeros, ese purgatorio de la terrible pagina que desafía inclemente al autor, y por el que este cruza en total desvalimiento, es evidente: "Me hundo como naufrago en las tinieblas/.// Deambulo,/ desfallecida hasta volver/ en una hoja en blanco."
Incertidumbre, parece ser el signo de algunas composiciones sobre el proceso escritural: "Como crear o desvanecer entre sombras/ un engañoso templo, / una palabra destruida entre los labios." Si, eso es el poema: el engañoso templo que logramos levantar o borrar; ese vocablo que se esfuma sin siquiera ser pronunciado, a veces, en la oprimente penumbra de la obra no construida.
Pero, felizmente, no todo es aridez, quedan la fortaleza, la constante lucha, la posibilidad de construir, de elevar la arquitectura del canto, aunque en ello se nos vaya la vida: " Soy un cuerpo incierto/ que se levanta de las tinieblas/ hasta volverse angustia/ melodía silenciosa/ que danza en este desierto/ como un ave/ que en su vuelo se deshoja."
(Jorge Dávila Vázquez)

 

- Una multiplicidad controlada pero de trazo pessoiano y formulación personal recorre los poemas de Carmen Inés Perdomo Gutiérrez, en particular de su "Cánticos de invierno".
(Rafael Courtoisie)

 

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¿Cuáles son las motivaciones que te llevaron a escoger los poemas que seleccionaste para LA VOZ HABITADA?

Mis motivaciones para escoger los poemas para el libro fueron muy sencillas, como tenía poemas inéditos para mi segundo libro me pareció interesante presentarlos en LA VOZ HABITADA, pero en la corrección de los mismos se quedaron fuera dos de ellos y me tocó incluir dos poemitas de SILENCIO EN LLAMAS y no escogí otros nuevos, porque la temática no encajaba con los poemas seleccionados.

¿Cómo empezaste a escribir y cuándo se dio el paso de principiante a trabajar de manera formal tus textos?

Creo que el esbozo de mi poética empezó en mi infancia cuando la imaginación juega con la realidad y se desvanece en metáforas inocentes de la adolescencia, para luego manifestarlo en un compromiso de vida, único e inseparable.

¿Qué temas trabajas con mayor frecuencia en tu poesía?

Los temas que trabajo con mayor frecuencia en mi poesía es el silencio en toda su extensión, el silencio del alma, recuerdos, nostalgias en esas palabras perdidas en la memoria con rastros y rostros de ceniza, ramalazos de olvido pero siempre con un
hálito de mar, viento, despertares y anocheceres de la vida.

¿Qué necesitas para escribir un poema?

Un lugar tranquilo silencioso con muchos libros que hablen de literatura, pero antes me enfrento a un yo interno que siempre se vincula a un otro y se refleja en el lenguaje traducido en poema.

¿Qué consideras que los siete autores de este libro tienen en común y qué de diferente para juntarse en un proyecto conjunto?

Creo que tenemos en común es el amor a LA PALABRA como imágen y expresión, que mueve sentidos y búsquedas de cada uno de los que integramos LA VOZ HABITADA y lo diferente, puede ser el estilo poético que cada uno desarrolla en el trabajo literario

(Entrevista por Lucia Lemos a Carmen Inés Perdomo, 2008)

 

Carmen Inés Perdomo

 

 

SELECCIÓN POÉTICA

 

CÁNTICOS DE INVIERNO

Como una gran fogata,
la pradera se avizora
en un pálpito.

Viene mi nostalgia:
harapos de hojas,
sueño,
olvido,
llanto,
campanadas de horizonte,
trinos,
en la bóveda lluviosa
de mi melancolía.

Llevas en los párpados
el mensaje de los cánticos.

Como gotas
siento que gimes,
huyes.

Mis alas frágiles,
tristes,
se sumergen
en un puñado de lágrimas.

Son turbios los rincones del crepúsculo.

Una mentira
sujeta la hoja.

 

OTOÑAL

I

Vuelve el cálido céfiro
a los lagos de invierno de la tarde.

II

Observé al sol desplomarse
en los ojos de los náufragos.

III

No retrasé el destino
en la mirada del caminante
a la hora del ángelus.

IV

Hojas caen
sobre palpitantes restos.

V

Salvé su halo
mas perdí sus huellas.

 

RETORNO

Huyen agónicas por el atardecer.

Vibran sus cuerpos sobre la espuma.

Se detienen en el último rayo.

Besan el mar con sus alas.

Se deslizan sobre la arena desnuda.

Revolotean bajo la lluvia.

Dejan sobre el silencio un trino inexplicable.

 

SIMIENTE

Brotan pétalos,
el vientre es la estancia
por donde vaga la tristeza.

La tempestad de la floresta
abre venas,
desgarra la tierra,
deshoja caricias.

Entre relámpagos de sangre,
quedarse quieta en una sílaba
es parir la luna entre espigas.

La noche persiste en el rocío.

 

SENTENCIA

Invento tu piel,
como el fuego que nace en mis pupilas.

Hoguera,
labios pálidos,
voces olvidadas.

La muerte me diluye en tu cuerpo.

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