Rafael Courtoisie

 

LA POESÍA DEL SIGLO XXI DESDE LA MITAD DEL MUNDO

 

La de este libro es una poesía que se desarrolla en un presente en definición, dinámico, esencialmente mutante. Es una poesía que se ha sembrado en el humus de la tradición y que comienza a cosecharse hoy, una poesía que es promesa y a la vez afirmación, objeto estético incipiente y concreción nítida a la vez.

“La voz habitada” es una propuesta múltiple, indicio fortísimo de varias vocaciones creadoras y de varios proyectos estéticos conscientes –y por sobre todo diferentes- alejados del gesto naif habitual en los rituales editoriales de iniciación y alejados a la vez de una trasnochada irrupción neovanguardista.

“La voz habitada” es aparición de lo nuevo e incipiente certeza de futuro, posibilidad de proyección.
Estos siete jóvenes poetas de la mitad del mundo extienden una invitación para visitar la poesía iberoamericana del futuro. Lo hacen desde un “punto” de ubicación geo-cultural “privilegiado”, pletórico de una simbología clave en momentos en que la cultura global y la cultura local suelen exhibirse en un híbrido de síntesis que provisoriamente puede llamarse “glocal”.

Una recorrida breve y por supuesto incompleta de este volumen permite asomarse a la concreción de una desgarrada intensidad en Marialuz Albuja Bayas. Ecos de Paul Celan y del español Valente pueden advertirse en la exactitud de uno de sus contundentes versos:

“Detén la insistencia de las palabras”.

La composición rítmica y sólo en apariencia sencilla de Ana Cecilia Blum permite al lector relacionar la lectura con la tradición de mujeres poetas latinoamericanas del siglo XX, desde Delmira Agustini hasta Juana de Ibarbourou, pasando por Gabriela Mistral y Alfonsina Storni. Su “grito en veladura” advierte de la renovación de esa tradición en el siglo recién inaugurado.

La percepción sensorial elaborada, el culto de lo sinestésico crea en Julia Erazo Delgado una atmósfera de palabras que evocan un mundo autoabastecido y leve en el sentido que dio a este concepto Italo Calvino en su fundamental ensayo “Sei proposti per il próximo milenio”.

Un eco remotamente bíblico, de imprecación e intensidad luminosa en su propósito de “religare” a través de la palabra, se resignifica en los poemas de Carlos Garzón Noboa:


“Señor,
incendia con tu voz
la zarza del poema”.

La épica del deseo de descubrir, la conciencia poética de querer saber el mundo, de reconocerlo, es una de las líneas en que se advierte la solvente expresión de Xavier Oquendo Troncoso, junto a la conciencia lúcida del acto literario.

Una multiplicidad controlada pero de trazo pessoiano y formulación personal recorre los poemas de Carmen Inés Perdomo Gutiérrez, en particular de su “Cánticos de invierno”.

Con la evocación mágica que permiten imaginar sus iniciales (C.V.) y su apellido de predestinado que convoca el espíritu atribulado de su cuasi homónimo, el genial peruano nacido en Santiago de Chuco, Carlos Vallejo desarrolla una propuesta de texto corporal, un decir y un devenir orgánico, latiente, una escritura viva donde “el vacío no es el vacío”, donde la palabra desmiente la ilusión de la nada.


Estos siete poetas no escriben sólo “del Ecuador”, no son solamente del Ecuador: escriben y son en un mundo contradictoriamente globalizado, donde la problemática de la construcción de identidad plantea una consideración ética del fenómeno estético. Sus testimonios son diversos, el gesto con que componen el libro muestra una saludable vocación heterodoxa. La manera en que han logrado una gran cohesión en la presentación de sus siete caminos es sabia: han reunido lo diverso, han permitido que sus sendas se desarrollen en paralelo, o bien se intersecten y vuelvan a alejarse con una naturalidad justa y necesaria. No han construido una antología de grupo, sino una muestra significante cuya validez reside en la calidad poética y en la edificación de cada una de estas siete personalidades de las que habrá que sorprenderse y celebrar en el futuro.

Rafael Courtoisie

 

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