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![]() - Xavier
Oquendo Troncoso (Ambato, 1972), en Nostalgia del día
bueno, nos deja una evocación, plena de sensorialismos,
enormemente visual (Me quede absorto/ frente a los colores/
que danzan en su luz, dirá en su descubrimiento
de la nieve), de lugares, climas y distancias: No hay sabor/
en estos nuevos sitios/ que se hielan; pintura esta que
nos pone, reiteradamente, ante su faceta de hombre cosmopolita,
con sutileza y melancolía. - La épica
del deseo de descubrir, la conciencia poética de querer
saber el mundo, de reconocerlo, es una de las líneas en
que se advierte la solvente expresión de Xavier Oquendo
Troncoso, junto a la conciencia lúcida del acto literario.
¿Cuáles son las motivaciones que te llevaron a escoger los poemas que seleccionaste para LA VOZ HABITADA?
¿Cómo empezaste a escribir y cuándo se dio el paso de principiante a trabajar de manera formal tus textos? A los 8 años escribía canciones de niños. A los 10 años, mi tío músico me invitó a formar parte de un coro de niños para la grabación de un disco, junto con otros muchachos. Entonces, mi deseo era el de ser cantante. El sueño se trunca rápidamente a la edad adolescente cuando me doy cuenta que no puedo tocar ni un instrumento y por lo tanto no podría arreglar canciones. Las que fueron alguna vez letras de canciones se convirtieron en mis primeros poemas. Desde allí no he parado. La poesía hizo en mí un efecto para vivir, para convivir con ella siempre. Gracias a ella conocí los vicios, las debilidades, los grandes amigos, el placer de conversar, la maravilla de saberse consumado con la palabra poética para siempre, el amor, el miedo, la sorpresa, la contemplación, las visiones y el temor a la muerte. ¿Qué temas trabajas con mayor frecuencia en tu poesía? Se dice que solo existen tres temas que los humanos siguen topando en la literatura y en la filosofía y que forman parte del misterio: la vida, el amor y la muerte, e inclusive se dice que estos pueden ser reducidos a dos: la vida y la muerte; y el amor entre ese lapso. Y lo creo, pero también creo que estos temas grandes contienen diversas aristas para llegar a aquello. Amo contemplar, por ejemplo a través de la poesía. Me parece un ejercicio implícito dentro de lo que la gente llama la sensibilidad. El agua fue un tema predominante en mi palabra, la lluvia en un inicio, y luego las aguas desde la reafimación natural. Aunque los temas sean solo un pretexto para cantarle al misterio de la palabra. Que es el amor, que es la vida, que es la muerte. ¿Qué necesitas para escribir un poema? Antes no necesitaba nada. Me salían intuitivamente, en el bus, tomando clases en la universidad, mientras esperaba a alguien en cualquier parada o anden, en cualquier parte y circunstancia. Pero poco a poco se ha hecho muy difícil. Ahora necesito descanso mental, haber dormido las horas que la vida exige, estar en paz con mis ansiedades, sentir dolor, leer algo que haya sido absolutamente conmovedor (una película, un poema, una novela), sentir emociones encontradas, fumar un cigarrillo después del primer machote, guardar al machote hasta otro día que sienta lo mismo. Creo que cada vez es más difícil porque la vida obliga a otras cosas que no son escribir poesía, pero ahí estamos dándole y esperando no desperdiciar esos momentos. ¿Qué consideras que los siete autores de este libro tienen en común y qué de diferente para juntarse en un proyecto conjunto? Bueno, yo conozco a todos hace
ya algunos años. Y lo primero que nos ha juntado es que
no nos hemos peleado. En este mundillo la envidia corroe cualquier
cosa. Esto ya es importante, yo se que es extraliterario, pero
es importante para estar juntos en un libro. Creo también
que nos une un cierto equilibrio frente a los egos de los coetáneos
generacionales. El ego existe, por supuesto, pero no a medidas
tan exageradas como en otros poetas. Y también tenemos
en común el hecho de que todos somos un estilo, una forma,
que no andamos buscando pautas ni remitidos generacionales ni
enfrascamientos en posiciones, cada uno, fuera de este libro,
piensa lo que quiera de lo que sea. No somos un grupo. Y esto
también es lo que nos hace diferentes: el estilo es el
hombre. Y el poeta que se repite o que repite a otro está
equivocado. Aquí, en muchos casos de nuestra poesía,
los vates acostumbran a adorar a un poeta y repetirlo en él
o repetirse con él, tal vez con el fin de congraciarse.
Terrible error. Nosotros, los 7 de este libro, estamos exonerados
de semejante postura. (Entrevista por Lucia Lemos a Xavier Oquendo Troncoso, 2008) |
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EL IGNORANTE Es la primera nieve de tu
vida Por primera vez, Una especie Me quedé absorto Sentí un miedo tormentoso ¡Desconocida la nieve! En la mitad de ella algo emerge
LO NUEVO No hay sabor Aún no esa música
de bosque No hay; Solo dicen presente
LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES Mis hijos Aquellos soles Son mis hijos Son mis hijos Esos poetas,
LA SOLEDAD QUE SE LE OLVIDÓ A MACHADO La tarde caía En estas soledades, todo se contrae Nada se aclara Son soledades verdes, En estas soledades
FRÍO DE LEJOS Este frío con números, Los amigos que no se quedan
siempre, Estos vicios que no son compañeros, Esta espera de primavera que no llega. Esta nieve del viento, Esta visión ciega,
Estas calles visitadas, pero desconocidas. Todo es Invierno. También un fruto
EL YO DEL FRÍO Todo el hombre que llevo Afuera solo hay niebla Hoy el hombre que llevo
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